Hoy junto a Patrick me había tomado un día libre en la oficina debido a la invitación que teníamos de ver como trabajaban con Sebastian. Luces, maquillaje y pilas de ropa que se encontraban en todos lados. Él se encontraba sentado en una silla con alrededor de diez personas encima suya haciendo cada una un trabajo diferente. Se veía en paz, pero algo atosigado por tantas manos sobre su cuerpo. A lo lejos me sonrió, con una leve incomodidad en su rostro que me hizo soltar una risita. El momento de las fotos había llegado, y no podía negar que le salía muy bien su trabajo, y entendía totalmente por qué la repentina euforia ante él. Patrick se posó a mi lado mientras ambos le observábamos posar en elegantes trajes de alta costura. -Debes admitir que es mejor de lo que podíamos pensar. Son

