Desperté debido a las incesantes vibraciones de mi celular. Para cuando abrí mis ojos pude darme cuenta que ya era de noche. Miré la hora en mi teléfono: marcaba las ocho treinta. Tenía un buen espectro de tiempo para poder darme una ducha y arreglarme para la noche. Me levanté rápidamente y me deshice en el camino de la ropa que llevaba puesta, mientras abría la llave del agua caliente en la ducha. Dejé que el agua impactara sobre mi piel, relajando cada uno de mis músculos ante las altas temperaturas. Me quedé estática por un momento, en el trance de la relajada ducha caliente. Una vez que terminé de asearme completamente salí envuelta con una toalla alrededor de mi cuerpo y otra sobre mi cabeza. Abrí la puerta del baño y toda la relajación de mi cuerpo pareció drenarse en cuanto sentí c

