LUCIANA Había pensado que mi nuevo trabajo absorbería tanto de mi tiempo que no me dejaría espacio para pensar en Ariel. Estaba equivocada. Había pasado casi una semana completa desde mi… encuentro con él, pero por la forma en que mi mente seguía obsesionándose con eso, parecía que hubiera ocurrido anoche. Aunque, de algún modo, así era, porque cada noche, en cuanto cerraba los ojos, lo veía otra vez. Lo sentía. Experimentaba cada sobrecarga sensorial como si fuera la primera vez. Por más exhausta que me dejara, siempre soñaba con eso y despertaba jadeando, con el cuerpo justo al borde de algo explosivo. No era una idiota. Sabía lo que era un clímax. Simplemente nunca había tenido uno. La privacidad nunca había sido fácil de conseguir en el sistema de acogida. Dormitorios compartidos. B

