Luciana El primer hombre con el que me había acostado era el papá de mi alumna favorita. Eso sonaba como el inicio de una porno realmente mala. O tal vez de una canción country buenísima. Definitivamente no era lo que yo quería para una primera vez divertida y sin ataduras. Carajo con mi vida. Me dejó tan descolocada lo que había pasado que olvidé varios libros en el salón, en mi prisa por hablar con Mai y buscar algo de claridad. No fue sino hasta después de que hablamos —y de que nos metimos una buena cantidad de helado— que fui a guardar mis cosas y me di cuenta de que los libros que necesitaba seguían en mi escritorio. Con el tiempo, estaba segura, conocería el plan de estudios tan bien que las planeaciones se escribirían solas. Pero ahorita era demasiado nueva en esto. Durante e

