Luciana Lo logré. La última hora había sido agotadora, mis nervios estaban tensos hasta el punto de ruptura y mi cabeza palpitaba. Entre los niños preguntando dónde estaba Evanne y la visita de Aitor, mi estudiante desaparecida había estado en mi mente, pero también Soleil, ya que mi comunicación con Brie había resultado en no aprender absolutamente nada nuevo. Lo que eso significaba era que, cuando pensaba en una de ellas, me sentía culpable por no pensar en la otra. Y cuando mi atención estaba en mis estudiantes, sentía que debería estar preocupándome por una o por la otra... No hace falta decir que, para cuando salí a otro día sombrío, sentí que mi cabeza iba a explotar. Todo lo que quería hacer era ir a casa, tomar un baño largo y caliente, y acurrucarme en la cama con un libro. P

