Alina estaba llegando al limite de sus fuerzas, seguía corriendo, pero sus piernas no le respondían como debieran, le faltaba el aire, el sudor la cubría por completo, sabia que el hombre no tardaría en alcanzarla, llego hasta la orilla del camino, la bajada estaba muy empinada, podría aventarse y solo rodar, pero había piedras grandes en el trayecto. -Deja de correr, este lugar no tiene salida. Alina se giró, reconoció al hombre en seguida, era el mismo tipo que la había estado observando en el centro comercial. -Me tirare si te acercas. -No me importa si te tiras, la situación se salió de control, realmente no quiero llevarte de nuevo, mi misión es desaparecerte. Alina sintió que se le helaba la sangre, no tenía escapatoria, volvió a ver hacia abajo, suponía que seria mejor romperse

