El llamado de la chamana

1079 Palabras
Lo primero que ví al abrir la puerta fue mamá y a papá sentados en el gran sofá de la sala. Había un ambiente extraño, papá que solia estar en su oficina a esta hora está en casa. — Nery cariño, que bueno que llegaste. — Saludo mamá mientras se ponía de pie, apresurada se acercó a mi y me dió un fuerte abrazo. — ¿Hice algo mal? — No me estaban reprendiendo, Pero, no sabía que más preguntar, intenté recordar si era mi cumpleaños Pero no, ese había pasado hace apenas una semana. — Hoy es un día muy importante. — Sin más explicaciones tomo mi mano y prácticamente me arrastró hasta mi habitación. Sobre mi cama había un hermoso vestido blanco con olanes y unas zapatillas nuevas. — Recibimos noticias de la chamana. — Explico emocionada mientras me miraba tomar el vestido. — ¿Quien? — Respondí sin interés. — Ya te hemos contado como es que tú papá y tu nos conocimos, finalmente ha llegado el día en que conozcas a tu pareja destinada. Todo eso sonaba a broma, a un párrafo de una novela de ciencia ficción, cualquier cosa menos la realidad. — Mamá, eso fue una coincidencia, conociste a un hombre a la fuerza y por suerte se enamoraron, no significa que pase lo mismo conmigo. — Respondí escéptica. — Atteneri. — Pronunció mi nombre con un tono de voz más alto al que suele usar.— Tienes que mostrar respeto por los dioses, la chamana Muyama dijo que al fin tu hilo del destino se ha unido a alguien, está misma tarde iremos a verla. No era una pregunta, ni una petición, si no una orden. Asentí aún escéptica y procedi a arreglarme con el vestido que mamá compro especialmente para esta ocasión. La casa de mis padres queda bastante lejos de la universidad así que, mi regalo cuando ingresé a la universidad fue un departamento a unas cuantas calles de distancia, suelo pasar los fines de semana en casa de mis papás y los días de clases en el departamento, pensé que este fin de semana seria igual a cualquier otro. creci escuchando la historia de amor entre mis padres, mamá siempre cuenta entusiasmada como se enamoraron, nunca imaginé que algún día me llevarían a un lugar como ese y prácticamente me entregarían a un desconocido. No tengo intenciones de conocer a nadie, de hecho ya hay alguien que me gusta. El camino fue largo y aburrido, incluso después de dormir por un largo rato aún no llegábamos. La ciudad había quedado atrás hace mucho, el paisaje cambio de enormes y lúgubres edificios a verdes y frondosos árboles, baje la ventanilla y respire el fresco aroma de la naturaleza, entonces a lo lejos después de muchas horas pude notar los que parecía ser una casa, conforme nos acercamos me di cuenta que efectivamente era una casa pero no una como las que se suelen ver a menudo, era mas bien una casa estilo oriental antiguo, con algunos cerezos a punto de florecer, dibujos de dragones rojos y figuras de algunos dioses. Lo que más me sorprendió fue darme cuenta de que no éramos los únicos en el lugar, habia un par de autos mas, uno de ellos me parecía particularmente conocido. Apreté mi puño porque a pesar de quejarme por el largo trayecto no tenía ninguna ilusión de llegar. — ¿Lo sientes cariño? la energía, tu ser amado está a unos pasos de ti. — Comentó entusiasmada mamá. — Lo siento... justo en el centro del estómago. — No menti, realmente podía sentir todo mi estómago hecho nudo, mi garganta cerrada y la respiración agitada. toda clase de preguntas aparecieron en mi mente. ¿y si es un viejo? ¿ y si tiene vicios? también podría ser un asesino. — Nery... Atteneri. — Llamo mamá mientras agitaba su mano sobre mi rostro. — Tienes que bajar cariño. — S..si. — Tome su mano con fuerza y baje del auto. Estoy segura que mamá hablaba sobre algo mientras caminábamos al interior de la casa, estoy completamente segura porque ví sus labios moverse durante todo el camino, pero, no escuché ni una sola palabra de lo que dijo, volví a mi sentidos al ver a un mujer acercarse a mi, vestía un kimono de un tono oscuro con algunos dibujos. — Recibimos el llamado de la chamana. — explico mamá en cuanto la mujer se detuvo frente a nosotras. Todo parece surreal. — No tienes porque estar nerviosa, la chamana es una mujer muy sabia. — Explico la mujer dirigiéndose a mi. ¿que se supone que diga? no estoy nerviosa, simplemente no quiero estar aquí, a menos que Ryan sea el hombre que me espera adentro. — Gracias. — Agradeci como si sus palabras me tranquilizaran. — Puede esperar aquí. — Dijo con la mirada fija en mi madre. — Atteneri puedes seguirme. Sin objetar obligue a mis pies a seguirla por un largo pasillo. — ¿Porque nos detenemos? — pregunté al notar que nos habíamos parado a mitad de camino, no había puerta o habitaciónes en ese lugar. — Desde aquí tienes que seguir sola, es tu destino, nadie más puede acompañarte. — ¿A dónde se supone que tengo que ir? — La verdad fue una pregunta muy tonta, había un solo camino. La mujer se dió la vuelta sin responder a mi pregunta, por unos segundos me quedé inmóvil, simplemente observando como se alejaba de mi mientras yo sentía que me hundía a través del piso. Respire profundo y movi mis pies ,uno a uno, paso a paso hasta que el camino se agoto, me detuve frente a una habitación de la cual salían algunas voces. Cautelosa entre en la habitación, no había puerta, en su lugar había una cortina con cuentas que hacía un peculiar sonido al pasar, dentro el lugar estaba lleno de velas encendidas, amuletos para la suerte y para el amor colgado de las paredes y un fuerte aroma a incienso, bajo mis pies había un enorme tapete hecho de algún tipo de hilo rojo, después de recorrer la habitación con la mirada mis ojos se detuvieron en las dos personas al final de la habitación, la anciana estaba sentada sobre el tapete, con sus manos colocadas sobre su regazo y frente a ella un hombre, no podía ver su rostro, únicamente podía ver su espalda que parecía moverse fuertemente por su respiración.
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