—Lo lamento. Te prometo que te lo compensaré—, murmuré, extendiendo la mano para acariciar su mejilla. Ella se movió y se movió para sentarse a horcajadas en mi regazo. —Ya puedo pensar en algunas formas en las que puedes compensarme—, ronroneó, inclinándose hacia adelante para besarme. Me agaché y apreté su trasero, gruñendo cuando ella rodó sus caderas contra mi polla. —¿Oh sí? Supongo que entonces tendré que pasar toda la noche compensándote—. Ella rodeó mi cuello con sus brazos. —Siempre he tenido la fantasía de tener sexo en la parte trasera del auto—, dijo y se inclinó para besarme. —Definitivamente puedo arreglar eso—, murmuré. Ella me miró por un largo momento antes de darme una suave sonrisa. —Te amo, il mio amore—, dijo. —Ti amo di più—, susurré y la acerqué para besarla.

