—Jefe, ¿qué carajo pasó?— Martin preguntó al responder. —Tu padre acaba de irse después de intentar destrozar el lugar buscándote. Dijo que sólo quiere a la chica y que te dejará vivir—. —Él puede chuparme la polla—, dije en voz baja. —No le voy a dar nada—. —¿Entonces qué pasó? ¿Dónde estás ahora?— Suspiré para mis adentros y le conté los acontecimientos. Mi sangre hirvió por el hecho de que mi padre estaba de regreso en mi propiedad nuevamente después de que le dije que no lo hiciera. Y el hecho de que quisiera que Elena —me dejara vivir— no me sentó nada bien. Si ella iba con él, la vendería o la torturaría hasta matarla. —Dime qué necesitas que haga y estaré en ello—, dijo Martin cuando terminé. —Si él ya estuvo en la casa, entonces no es una buena idea que regrese ahora. Tengo ro

