Capitulo 57

2138 Palabras

ELENA Pensé que estar sentado durante veinticuatro horas con un cadáver era terrible, pero eso no era nada comparado con la caja de tortura del infierno. Me dolían las piernas, los pies me estaban matando y esas estúpidas uñas me arañaban cada vez que intentaba apoyarme en ellas para tener un pequeño respiro. Mi voz era ronca, mi boca y garganta secas por falta de agua. Me estremecí involuntariamente, me castañeteaban los dientes y tenía los dedos de las manos y de los pies un poco entumecidos por el frío del cuarto oscuro. Era sólo el segundo día de la semana del infierno y ya había comenzado el descenso hacia el delirio. Atrapado en la oscuridad, sin agua, sin comida, sin dormir y sin contacto humano, me sentí tambaleándose en una delgada línea entre la cordura y perder la cabeza. To

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR