Con movimiento que intentó ser casual pero que salió ligeramente torpe, metió el pobre "Titán" derrotado de vuelta en sus pantalones con la otra mano. El gesto fue humillante de maneras que odiaba reconocer. Aflojó su agarre en las muñecas de Mely apenas perceptiblemente, aunque todavía no la liberó completamente. Sus dedos se flexionaron contra su piel suave y cálida, sintiendo su pulso latiendo fuerte y constante bajo sus yemas—tan calmado, tan controlado, tan diferente al suyo propio que galopaba como caballo desbocado: —Te dejaré vivir porque por ti, estoy vivo —repitió― Eso es un hecho innegable que no puedo ignorar sin importar cuánto me joda admitirlo en voz alta maldita. Su sonrisa se amplió ligeramente, volviéndose más genuina aunque seguía cargada de amargura que sabía a ceniz

