La puerta de la limusina se abrió y nuestro hermano menor, el gemelo número dos y la razón principal por la que Caden y Callahan eran conocidos como TNT entre nuestros hombres (eran una combinación igualmente explosiva) asomó su cabeza rubia. Me dedicó una sonrisa que habría enorgullecido a su dentista, todos esos perfectos dientes blancos como perlas. —La estrella del show.— —No te presentas, no hagas cosas vergonzosas, Caden, o te juro que te daré una paliza en el trasero como si todavía tuvieras cinco años—. —En su mente todavía lo es—, comentó Callahan mientras aparecía junto a su hermano gemelo en la puerta del auto. Su cabello tenía un toque rojo, prácticamente lo único que los distinguía a primera vista. —No estás mucho mejor—. —¡Pensé que estarías menos de mal humor consideran

