Treinta minutos más tarde, ambos estábamos jadeando, tumbados boca arriba, con el cuerpo empapado de sudor. Levi había hecho un trabajo rápido esta vez. Fue nuestro encuentro s****l más corto hasta el momento, probablemente debido a su cansancio, pero no menos exitoso. Después de un rápido pero potente orgasmo con su lengua, me dio otro con su polla a lo perrito. Esta vez había usado condón. Presté especial atención. —Hablé con mi madre—, dije cuando finalmente pude volver a hablar. —Ella aceptó enviar a Finn a Nueva York—. Levi se giró de costado y apoyó la cabeza en la palma de la mano. —Buena decisión.— Escaneó mi cara. —Estas feliz.— —Soy. Lo extraño—, admití. El asintió. —¿Cuánto dinero necesita para el vuelo?— —No sé. Pagué alrededor de setecientos cincuenta. Pero no sé cómo org

