Buenos días, sí por favor

2269 Palabras
Al terminar la larga jornada en el Centro de Convenciones lo llevó a un restaurante donde tendría una reunión de negocios, según le oyó mencionar por teléfono cuando confirmó que estaba en camino, lo esperó por tres horas, pero extrañamente apenas había transcurrido media hora cuando llegó un mesero con una bolsa que contenía no sobras sino una comida completa, se la entregó indicando que se la había enviado el señor Durán y volvió a entrar al restaurante, ella quedó impactada, sin embargo, se dispuso a disfrutar de todo lo que contenía la bolsa. Al entrar al restaurante Javier se reunió con un grupo de empresarios con los que cerraría pronto un lucrativo negocio, pero se sentía desfallecer del hambre, curiosamente pensó que la chofer tampoco habría comido porque estuvo esperándolo todo el día, así que cuando ordenó su comida también solicitó que le llevaran cena a ella; no era su costumbre y no quiso analizar el porqué de su acción así que decidió pasarlo por alto. Cerca de la medianoche llegaron a la casa y al bajarse del auto Javier Durán le dijo: –Mañana a la misma hora de hoy. –Si patrón, digo, sí señor, no, no, es… sí jefe. Adelaida estacionó y buscó a Catalino para que le indicara dónde iba a dormir ya que el jefe se había despedido hasta el siguiente día, Catalino se alegró mucho y la llevó a una habitación con baño privado que estaba justo sobre el garaje, amplia, sencillamente amoblada, pero muy cómoda, con baño y vestidor incorporado, perfecta para ella, según expresó, él le ofreció pasar a la cocina para que cenara y ella le explicó que ya el jefe le había dado de comer, Catalino rio por lo que consideró una mentira, pero Adelaida le explicó con mucha seriedad que lo había llevado a un restaurante para una reunión y que él había mandado al rato una bolsa que contenía comida para ella, no sobras, una comida completa, Catalino no podía creer lo sucedido, se asombró mucho y le dijo a Adelaida: –Cualquiera que sea el hechizo que estas usando para quedarte con el puesto continúa, no lo dejes de hacer te lo ruego. –Lino, no estoy usando nada, solo mi encanto natural –dijo riendo, Adelaida. Catalino le entregó el uniforme que consistía en un traje de pantalón y chaqueta en color n***o, camisa blanca, zapatos, corbata y gorro también en color n***o, al mismo tiempo le dijo: –Talla del uniforme y número de zapatos según indicaste en tu hoja de solicitud, así que espero que te quede todo. Tendrás dos cambios más, pero te los entrego después ya que aún no los tengo. –Ya me los pruebo y comenzaré a usar coleta porque este gorro no cubrirá mi cabello. –No hay problema. Que pases buena noche –se despidió Catalino contento. *** A la mañana siguiente, ella estaba lista al lado del automóvil y cuando Javier llegó le expresó: –Buenos días jefe, ¿a la oficina? –Buenos días, sí por favor. Catalino estaba discretamente cerca pendiente del encuentro entre la chofer y Javier, por lo que casi se desmaya cuando oyó a su jefe responder a los buenos días y además decir por favor. Ya en el auto Adelaida comenzó a tararear una canción que interrumpió cuando apareció de nuevo la camioneta del día anterior, esta vez le cerró completamente el paso, cuando Javier se percató de lo sucedido ya Adelaida estaba fuera del auto y retaba a la mujer quien salió con una pequeña pistola, Adelaida le dio un puntapié en la mano y la desarmó en segundos, la sometió en el piso y le dijo a Javier que llamara a la policía, este le hizo caso impresionado aún con la actitud de su chofer. Rápidamente llegó una patrulla, Adelaida asumió toda la responsabilidad de los hechos sin involucrar a su jefe para nada, por lo que el caso quedó como una disputa entre conductores, llevaría a su jefe a la oficina e iría luego a la delegación para formalizar la denuncia, una vez de vuelta en el automóvil, Javier le expresó: –Realmente no entiendo por qué lo hizo, pero le agradezco enormemente que no mencionara que conozco a la mujer. –Si lo decía iba a parecer chisme, desde mi punto de vista, ella se me ha atravesado dos veces buscando bronca, así que la cosa es conmigo. –Sabe mucho de defensa personal, por lo que he observado. –Sí, mi padre insistió en ello, porque me desenvolvía en un mundo muy masculino, así que tenía que aprender a defenderme de cualquier abusador. –¿Mundo masculino? –Sí, carreras de autos y pistas; pilotos, mecánicos, ayudantes, de todo eso. –¿Cuál es su nombre? –Adelaida Puentes para servirle jefe, cuando lleguemos lo dejo y voy entonces a la delegación a declarar y al terminar regreso a la oficina. –De acuerdo, si necesita asistencia o se complican las cosas, no dude en llamarme. –Aun no tengo sus números. Javier sacó una tarjeta de presentación, se la entregó y ella le dijo: –Muchas gracias, espero que no sea necesario llamarlo y que todo sea sencillo. Javier Duran se bajó del automóvil pensativo, de pronto se sintió interesado en la chica porque le llamó mucho la atención su actitud, era tan diferente a las mujeres con las que trataba a diario que se impresionó y gratamente. Adelaida moría por comentarle a Catalino la actuación de su jefe, estaba cambiando la impresión maligna que tenía de él. *** Cuando Adelaida llegó a la delegación de policía, se enteró de que la mujer había descrito con lujo de detalles su relación con Javier Durán y que no tenía nada que ver con la chofer sino con el ocupante del automóvil, a quien buscaba para pedirle una explicación por su silencio y distanciamiento. Adelaida manifestó que no tenía idea de esa relación ya que era su primer día de trabajo, pero que en definitiva la mujer la había insultado, se le había ido encima con intenciones de hacerle daño y ella sólo se había defendido, además con el segundo altercado fue peor porque la mujer estaba armada y allí sí de verdad tuvo miedo de que le hiciera daño, por lo tanto, en ambos casos alegó defensa propia y confirmó la acusación de asalto con intención de daño físico, firmó su declaración, formalizó todos los trámites y no tuvo que aclarar nada con respecto a la relación de su jefe y la mujer. Regresó a la oficina y al verla Javier Durán la hizo pasar a su oficina para saber cómo le había ido, Adelaida entró y recorrió con la vista el impresionante lugar, todo allí era una exhibición de lujo y buen gusto, el mobiliario, las obras de arte, los accesorios del escritorio, era una oficina muy amplia e iluminada por luz natural gracias a los grandes ventanales, pero igual se respiraba elegancia masculina mezclada con su loción cuyo aroma también había dejado impreso en su auto, todo su cuerpo se erizó y finalmente pudo iniciar su narración: –Cuando llegué ya la mujer esa había dicho hasta de qué color son sus medias jefe, pero yo me centré en que ella me atacó y que yo sólo me defendí porque le vi sus claras intenciones de hacerme daño incluso con un arma de fuego, además como apenas estoy comenzando a trabajar con usted, realmente no tenía idea de que ustedes se hubieran enrollado, los policías se convencieron y aceptaron el cargo de asalto, ya firmé lo que tenía que firmar y listo. Javier Durán quedó de una pieza, no supo que decir ante las palabras de la chofer: “¿La mujer esa dijo hasta de qué color son mis medias?” “¿ella le dijo a la policía que no sabía que Cinthya y yo estábamos enrollados?”. Solo sabía, en ese momento, que estaba ante la imprudencia hecha persona. Decidió dar por terminada la reunión con ella: –Está bien, espere afuera, si la necesito le aviso. –A sus órdenes jefe. –Adelaida se despidió haciendo un remedo de saludo militar y salió de la oficina, bajo la mirada de Javier quién no salía de su asombro. Adelaida estaba sentada en un cómodo sofá individual en la salita de espera cerca de la oficina de Javier Duran, leyendo una revista, cuando una alta y voluptuosa morena, elegantemente vestida, portando una carpeta de cuero, llegó preguntándole: –¿Tú eres la chofer? –Sí, yo soy. –Bueno vamos, necesito hacer varias diligencias en entidades gubernamentales. –Que le vaya muy bien, yo estoy al servicio exclusivo de Javier Durán. –¡Qué desubicada!, ¿acaso no sabes quién soy? –La verdad es que no tengo la menor idea. –Despídete del trabajo insolente. Dicho esto se dirigió a la oficina de Durán, seguida por Adelaida, entró sin tocar y seguidamente le dijo a él: –Acabo de despedir a tu chofer, no quiso llevarme a hacer unas diligencias. –Ella trabaja solo para mí, no es chofer de la empresa. –De inmediato y dirigiéndose a su chofer, le indicó: señorita Adelaida vuelva a la sala de espera, no está despedida. Adelaida, se ubicó detrás de la morena y salió mofándose de ella, Javier casi no pudo disimular la risa. –No puedes desautorizarme ante una empleada. –No puedes tomar atribuciones que no te corresponden. –Soy tu pareja. –No Elena, no eres mi pareja, he sido muy claro desde el principio, no sé por qué entendiste otra cosa. La mujer salió taconeando con fuerza, sí, se había rendido a los encantos de Javier y pensó que tenían una relación con futuro, ahora él acababa de descolocarla. Casi al final de la mañana Javier Duran le indicó a Adelaida que debían ir a la casa a preparar equipaje para hacer un viaje de tres días a Miami, en el camino le preguntó a la chica si había viajado en avión y ella respondió entusiasmada que había ido con su padre a Francia, España, Italia y Mónaco para asistirlo en las carreras de autos, él quedó sorprendido con la información, pero no dio ningún indicio. *** Al llegar a la casa le contó a Catalino lo sucedido con la morena mientras empacaba: –Imagina que hasta me despidió. –¿Qué le dijo el jefe? –Que yo trabajaba exclusivamente para él y me ordenó que volviera a la sala de espera. –Yo no estoy muy enterado de las andanzas del jefe en la oficina, pero sí sé que varias han estado con él y luego llegan a la oficina crecidas dando órdenes y hasta tratando de reorganizar, ha sido lastimoso porque el jefe es crudo al dar su punto de vista y volverlas a poner en su sitio. –¿Él nunca ha tenido novia formal? –No que yo sepa, puro trabajo y trabajo, aunque eso le hace ganar mucho dinero, como ya te habrás dado cuenta. –Vaya que si lo he notado, desde que me nombraste las marcas de los autos que posee. Bueno, ya estoy lista, nos vemos Lino, pórtate bien. –Ay niña, ya estoy en la lista de los futuros canonizados. Adelaida salió riendo a carcajadas por las ocurrencias de Catalino y se encontró con Javier Durán que estaba en el garaje, enseguida se puso seria y procedió a colocar las maletas en el automóvil, tomaron rumbo al aeropuerto, al llegar al hangar privado estaba una despampanante mujer con una larga melena pelirroja y parecía que posaba al pie de la escalerilla del avión, Javier Durán la saludó con entusiasmo: –¡Jessica, ya estás aquí! Adelaida dijo entre dientes “¿Jessica Rabbit?”, pero fue oída por Javier quien volteó a verla con reproche levantando una ceja, no obstante contuvo la risa al ver la expresión de sorpresa y susto de la chofer cuando se supo descubierta. Abordaron el avión, Adelaida se sentó retirada de todos, sin embargo quedó a la vista de Javier quien no dejaba de sentirse intrigado con su empleada. La pelirroja interrumpió sus pensamientos al preguntar: –¿Quién es ella? –Mi chofer. –¿Y ahora viajas con el servicio? –Ella es de mi total confianza, irá conmigo adonde yo quiera. –No por favor, me parece exagerado, luego se toman confianzas. –Ella es muy correcta. Al decir esto, Javier le dirigió una mirada a Adelaida y ella le hizo el gesto de pulgares arriba con ambas manos mientras sonreía y le guiñaba un ojo, él no pudo evitar sonreír también, definitivamente la chica era un caso. Aterrizaron, se dirigieron al hotel y él le dijo a la chofer: –Venga, usted tiene habitación aquí. –¿Qué? Me parece demasiado querido –protestó la pelirroja. –Tranquila, a ti no te cuesta absolutamente nada y ya te dije que ella va conmigo adonde yo quiera. La pelirroja le lanzó una fría mirada a Adelaida quien la observaba burlona, por la defensa que obtenía de su jefe estaba más que contenta. Se registraron y cuando Javier le dio la llave de su habitación le comentó: –En dos horas nos vemos aquí, me traerán un auto para su uso y me llevará a un lugar donde tengo una reunión muy importante. Javier giró hacía la pelirroja y le entregó una llave también. –Creí que estaríamos juntos. –Tendré varias videollamadas de negocios, te aburrirías cariño.
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