En Miami Javier se reunió con los investigadores y el abogado, juntos visitaron a la señora que le había escrito a Adelaida, fue un encuentro emotivo porque la mujer le pedía perdón repetidamente a Javier por haberse conformado con la historia del hombre y no haberle hecho más preguntas, solo había aceptado su supuesta buena fe al buscarle refugio al niño. Sus padres le corroboraron a Javier de que era el vivo retrato de su padre y estaban seguros de que eso había asustado a Julián, de ahí su locura al amenazar a todo el pueblo, además le dieron un dato muy interesante sobre los registros de nacimiento ya que estos los llevaba el sacerdote en la Vicaría, la partera tomaba nota del nombre de la criatura, la hora de nacimiento, la fecha, nombre de los padres, casa en la que había nacido y el

