—No estoy de humor para entrarme a la tina y mucho menos contigo— Le responde de mala voluntad. Megan no piensa en insistir, simplemente deja que Abbel se marche, el día estuvo muy duro, y definitivamente aún lo seguía siendo para Abbel. Los meses fueron pasando. Las cosas no han cambiado mucho desde la última vez. Abbel sigue irritante y no acepta que se acerquen a él. Lo único que hace es buscar a Megan todas las noches. Abbel pasa el mayor tiempo en su empresa, y cuando está en casa siempre está en el despacho. Después de un desayuno junto a la familia de Abbel. Megan se disponía a irse hacia el jardín, pero en ese momento vio como Candy entraba al despacho. —¿Qué hace esa mujer aquí?— Pregunta Thalía de repente, asustando un poco a Megan. —¡No lo sé!. Pero ahora mismo voy a ave

