Trixie Ferrer Estaba feliz. No morí intentando despertar a papá, y si soy correspondida por Simón, pues... eso era lo que más deseaba, aunque sabía que las circunstancias no eran sencillas. Lo malo… Él se iba. Se iba por mí, aunque dijiera que era por su trabajo. Yo sabía la verdad: él ya era un hombre, tenía sus necesidades, y yo… yo era solo una adolescente estúpida, no humana. El lobo de esa noche… jamás pude buscarlo. Mamá nunca preguntó por él, por todo lo que había pasado con papá. Ahora recordaba esos ojos ámbar que se mezclaban con miel. Eran esos ojos los que me perseguían, incluso cuando no los veía. La sensación que me recorría cuando estaba cerca de él, el deseo de entenderlo todo, me seguía donde fuera. Ahora estaba en la cocina, buscando algo para comer mientras papá estab

