Capítulo 8- Comienza un juego.

1634 Palabras
— Te le has escapado a Cameron— esboza una fría sonrisa,retrocedo —pero no a mí,siempre estaré adelante de ti,pequeña lagartija. ¿Me le he escapado a Cameron? ¿Solo porque lo golpeé y salí corriendo? Tienes que definir muy bien el concepto de SOBREVIVENCIA y ESCAPATORIA,aunque parece lo mismo, yo sé que no lo es. — ¿sabes qué es lo más aburrido?—el pelirrojo Bosteza de forma perezosa— es que ya te acostumbraste a esto y ya ni te asombras,no veo el mismo temor en tus ojos. ¿Qué está diciendo?  Se agacha y descansa en cuclillas mientras me observa,esas pestañas rojizas y esos ojos verdes color moco  que dan asquito. — Vamos a colocarle más interés a esto—sus palabras me hacen abrir mis ojos y alzo una ceja confundido— escucha muy bien lo que diré porque no te lo pienso repetir dos veces—rebusca en el bolsillo de  su plano trasero para sacar una billetera, saca  una foto de una chica— ¿sabes quién es ella? Como no reconocer a esa mujerzuela señor mío, nunca le he hablado ni dirigido la palabra pero es de la misma calaña de estos dos,y quizá  peor, rumores bastante inquietantes sobre ella se murmuran dentro de Clinton. ¿Por qué  ella? ¿Qué estás planeando? Pero si esa mujer está entrometida es mejor cortarse los dedos. —¿Rachel? —Que bien que la conozcas—me da un golpe en el hombro que va con fuerza—pues tendrás que quitarnos a ese gran saco de encima, en especial a Cameron,esa mojigata no le conviene pero no me hace caso,así que...— coge la pequeña foto y me la tira de golpe en el pecho— No dejes que se acerque a Cameron, ¿Cómo  lo harás? Será tu problema. —¿pero alejarla a ella?— recuerdo su bien ganada fama— ¿qué estás pensando? —es tu problema te repito —habla furioso dejando notar las venas en su cuello— tienes un maldito mes, sólo uno y lo que está  en juego— me agarra de la camisa brutalmente— podría ser la virginidad de alguien, conozco colegas que le entran a mujeres y hombres por igual, sabes a qué me refiero— Sonríe y me guiña el ojo—, si hablas sobre esto con otro de tus asquerosos amigos—se levanta —deberías mejor ir buscando casa en otra ciudad pequeña rata, sino quieres quedar en picadillo. Me mira con odio y hace un intento de patearme con la punta de sus zapatos,reacciono  temerosamente esperando un golpe que nunca llegó, simplemente se levantó. sus intenciones de asustarme fueron exitosas y se marchó con una sonrisa en su rostro, no sé  qué  se trae entre manos este pelirrojo,  no sé cuál es el verdadero motivo y es mejor que no me de cuenta ¿pero cumplir con eso que este muchacho me pide? ¿Meterme con Rachel Foster solo por Cameron? Jamás. Pero recibir una amenaza de aquella índole,me coloca los huesos como tímpanos de hielo,fríos, creo que esto se está saliendo de control pero si le digo a alguien... que tal que sí pase algo, Dios. — Bueno, tengo que pensarlo—apoyo mis manos sobre el pavimento para levantarme — sólo un mes entonces—pego mis rodillas a mi pecho mientras observo como ese cabeza de zanahoria sube a su auto— hijo de las  re-mil-putas. Mi corazón quisiera salirse,pues esto no es un juego,me he metido en un gran embrollo y no sé por qué, ni siquiera tengo que estar metido en la vida de ese hombre. Un sonido de un motor furioso me hace levantar de golpe y quitarme del camino a como dé lugar,no sé cómo nadie hace algo a estos imbéciles. Se detiene a pocos metros de mí dejándome ver ese rostro. — un mes— coloca su dedo índice al frente mientras bosteza y deja su otra mano reposando sobre el volante— quizá tu amigo pague las consecuencias junto contigo,yo de ti me voy apurando,el domingo en la noche estarán en el boliche, ¿cuál de todos? Tienes dos días para averiguarlo. Un sonido que es provocado por las llantas de aquel auto dejan ver su ausencia,se marcha como si nada dejándome  pensando en qué debo hacer, mañana tendré que ir a la casa de ese, que por cierto no sé siquiera en qué parte de la ciudad es. — cómo se supone que llegue a su casa— subo mi gafa con el  dedo índice— ¿tendré  que volver? No me jodas por favor. Subo mi mochila color celeste a mi espalda y me devuelvo a las entrañas de la preparatoria, camino derecho como tabla observando los alrededores minuciosamente mientras el aire mueve mi pelo castaño, atraigo la  atención de otro chico que me observa con una mirada vacía,pareciese que está  con ganas de matar a alguien, todos parecen estar furiosos por razón alguna pero eso no me importa,sigo caminando hasta atravesar las puertas y caminar en dirección a esa oficina o alguien que me ayude con la dirección del hogar de Cameron, o como sea, ese maldito pelinegro. — Si mañana pasa algo por tu culpa — refunfuño para maldecir al aire—  Erick,  lo tendrás que pagar maldito rubio. ... ¿Entonces como fue que acordamos? No se acordó  ni horario al que pueda ir a asomar mi cara por la casa de Cameron, no quiero ir pero necesito averiguar a que boliche irá mañana con Rachel Foster o la virginidad del Rubio correrá peligro, y no sé cómo podría detener eso si Luke le coloca las manos encima. Como una tostada rápidamente,y no entiendo por qué, uno, dos, tres hasta diez veces que levanto la taza con chocolate para dejarla en su lugar. — tus tics últimamente están más constantes—mi madre da un gran sorbo de chocolate al otro lado de la mesa— ¿ya se acabaron tus medicamentos?  No tengo nada en los frasquitos de pastillas ,debe ser por eso. —  aún tengo un poco,pero no son demasiadas. Mentira. —ya tendrías que haberlas terminado Ángel—su cabello café con  rayos canosos se dejan ver— tendremos que ir por más, no puedes pasar tanto tiempo sin ellos. — quizá el lunes,martes o jueves. — El martes vamos Ángel. Me levanto de la mesa con cara de amargado, no me gusta para nada ir por esas pastillas y menos ver la cara de ese señor que nos pasa los medicamentos, ni la de mamá que gasta una cantidad desorbitada por los mismos. Subo a mi cuarto y mi cabello húmedo es raro,sigo mi camino hasta el baño para lavarme los dientes y ver mi rostro en el pequeño espejo del botiquín. —Cameron hijo de mil demonios—aprieto el cepillo de dientes fuertemente acordándome de mi pequeño celular— ya verás. —¿Cameron? Así que sigues pensando en mí. Mi pecho se acelera al escuchar esa voz demacrada, esos ojos azules que dan miedo me dejan perplejo a través del espejo. — ¿Qué quieres? Un silencio vuelve al baño tras sentir un aire por mi cuello. — Respóndeme—lo miro fijamente en el reflejo,no había visto esa cicatriz al costado de su ceja y ¿por qué estás semidesnudo en mi baño?— gritaré hasta que venga alguien, estás invadiendo propiedad privada,llamaré  a la policía. Sigo observando su  cicatriz,al lado de su poblada ceja. Estoy listo para darme la vuelta y empujarlo. Giro bruscamente. —¿Qué  quieres?— ¿pero qué ha pasado? juro que...—, ¿Hola? Cameron,maldita sea. Miro desorientado a todas partes,busco algún rastro de ese imbécil hasta en la ducha,pero no encuentro a nadie, sea lo que sea ésta maldita broma no me gusta para nada. Abro el botiquín para no ver mi rostro en el espejo y ni para que aparezca de nuevo Cameron semidesnudo,procedo a lavar mis dientes rápidamente, pues ya deben ser las ocho  de la mañana y ni siquiera me he inmutado por alistar mis cosas. —llegando tarde como siempre—escucho un susurro en mi oído derecho—¿Qué más podría esperar de ti? Pero sé que no hay nadie, arrojo algo de agua en mi rostro antes de salir del baño,esto me está asustando de verdad.   — es mejor que te apures, tengo una sorpresa para ti—  sigo escuchando su voz suavemente por mi oído derecho.  Busco mis mejores zapatos para colocármelos, y así lo hago. Negros como el color de la sombra,pero elegantes como para ir al funeral de cualquiera de esos dos  imbéciles.—Ángel no pienses en eso,tú  no eres así. Tomo aire y busco mis pertenencias para guardarlas en la mochila, creo que le ayudaré a ese chico con algo de cálculo, o de inglés, o lo que necesite. —¿es mejor llevar todos los cuadernos,no?—medito un momento—naa, llevemos sólo inglés. Guardo mi libreta con apuntes en la mochila y me termino de arreglar,mirándome en el espejo antes de salir del cuarto—nada mal estoy—,busco en la mesita de noche la dirección de aquella casa, y ahí la encuentro, casi a veintiséis cuadras de donde estoy, ojala fueran cuadras pequeñas, vive jodidamente lejos. —¿ya tomaste tus pastillas? — el rostro de mi madre se asoma por la puerta,le respondo con mi cabeza— Ángel, tu comida estará en la estufa, no te demores demasiado no quiero que te pelees con tu hermana por la comida. —no pasará. ¿No pasará? Si esa engendro coloca un dedo sobre mi comida estará frita,ya lo dije. Tomo mi mochila rápidamente para salir despavorido de aquél lugar, despidiéndome y casi tropezando abro la puerta de mi casa encontrándome con un cielo sombrío. —no ahora Dios. Miro el reloj de pared. —vas tarde Murphy, te estoy esperando en casa—un murmullo se pasea por mi nuca nuevamente. Cierro la puerta y empiezo a caminar casi al trote por la acera,no hay casi gente por este lugar, que vecindario tan... humilde y solo en el que vivo.  Hay un aire frío que me acompaña, pero ese no es el problema, estoy a media cuadra y veo pasar el transporte público casi en mis narices. —¡Hey!—levanto una mano como loco— espere, hey—grito fuerte mientras corro a dirección  de aquél bus que parece frenar. Sigo corriendo más y más rápido por la acera, casi desbocado y muy agitado, hasta llegar a las puertas de ese bus azul color pálido, no hay mucho espacio, pues está repleto de personas, lo bueno es que no tengo nada de valor si me quisieran robar. —Murphy—la voz de Cameron me atormenta— Ángel  Murphy.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR