Estuve en cama por un par de días, acostado ahí como un costal de papas sin que alguien lo mueva. Me siento un poco mejor, ¡pero vamos! mi mente está que explota. Durante estos dos días no han parado las amenazas de Rachel Foster de querer encontrarme a como dé lugar. Me ha llamado piruja, quita novios y demás—Da algo de miedo, pero sé esconderme—. Pero si vieran la reacción de Cameron estarían más que sorprendidos, me llamó varias veces tras que mandé el "videito" a su chat. Escribió un texto bíblico cuestionándome todo, ofreciendo dinero como si arreglara todo—,pero escribió algo que me mueve los intestinos .
"Habla o yo mismo lo busco 2:01 Am"
Recuerdo la hora exacta y las palabras que escribió esa noche, y ahora estoy aquí parado frente a ellos dos formando un completo alboroto al frente de todos. Las personas están en silencio pero murmurando a la vez como si le echase leña al fuego.
— Escúchame bien — Rachel lo toma de la barbilla de una manera brusca, Cameron se queda quieto muy agitado— Ni tú ni nadie me viene a reclamar lo que tenga que hacer —habla dominante mientras señala a todas las personas con su dedo índice, la cara del pelirrojo es muy seria pero se mantiene detrás del pelinegro— ¡que te quede claro! solo porque una estúpida que ni se muestra está detrás de todo esto.
— Te la das de señorita, pero mírate —Se escucha una voz gruesa del pelinegro.
No debiste hacer eso, por el amor a dios Cameron. El silencio entre las personas presentes es mortífero ¿Cameron Fontaine insultando a Rachel Foster? — Estás más loco que yo—. Está claro que tras escupir su comentario hace que las llamas de odio en los ojos de Rachel exploten. Y como si fuera poco, los abucheos le recaen como bombas a ella.
*Plaf*
Un golpe en seco cae sobre alguna parte de un rostro perfilado, y un recorrido de sangre se muestra de una boca vulgar que sale rápidamente. Pero al parecer no está satisfecha con semejante cachetadón. Se acerca bruscamente para tomarlo de la barbilla de nuevo como si nada pasara.
—Que no se te olvide con quien hablas Fontaine— La sonrisa de Rachel se muestra provocativa, una chica de su grupito de amigas trata de calmarla pero esta la tira para atrás— ¿tanto te incomoda que bese a otros? —lanza sus palabras al aire y observa a el pelirrojo, el mismo que formó este alboroto —.
No sé que está pasando, todo pasa muy rápido entre palabra y palabra de estos dos. Sigo escondiéndome entre la multitud solamente para chismorrear el espectáculo que estos dos están haciendo. Las personas llegan cada vez más, siento una mano posarse sobre mi hombro encontrándome cara a cara con el rubio nerd —demasiado cerca para ser sincero, pero que importa—.
—¿Qué pasa? ¿quién murió?— habla agitado y subiendo sus gafas con su dedo índice—, no respondo pero hago un ademán con mi cabeza para que vea la escena que están formando esos dos. Parece un vampiro que se alimenta del chisme y quiere abrirse paso entre la gente solamente para estar al frente de todo, pero yo claramente quiero estar bajo perfil y alejado del epicentro del cataclismo.
— Así que eso es lo que te molesta— tira una carcajada y se dirije al pelirrojo—, no seas tan ridículo Cameron.
—pero que mierd...
La locura de esta tipa se está saliendo de control, todas las personas se asombran e incluso algunos dejan caer las bocas de asombro. ¿A quién se le ocurre hacer eso al frente de su novio o ex-novio o lo que sean esos dos?. Sus pasos dirigidos hacia el pelirrojo se detienen al frente él con un objetivo único, seguir provocando. Toma la cara del amigo de Cameron con ambos brazos rodeándolo por la nuca, para besarle sin consentimiento alguno de una manera asquerosa mientras mira al pelinegro. ¿Así que para eso me estabas pagando Luke? ¿para quitarle la novia a tu mejor amigo? menudo traicionero con el que me encuentro.
Sin cruzar más palabras Cameron sale enfurecido pasando justamente en la mitad de esos dos, abriéndose paso como si nada entre el circulo de personas que observan como circo la actuación de esos tres tontos. La cara de Luke parece estar congelada casi pálido. Creo que todos aquí sabe que se metió en problemas con Cameron.
Erick el rubio me toca el hombro de nuevo para murmurar.
—¿Pero que ha pasao? —sigue tocándome como loco.
—mejor vamos de aquí— lo tomo de la camisa e intento alejarme de ese lugar, tengo un mal presentimiento.
Sigo con pasos acelerados a través de los pasillos, tirando al rubio de su camisa hasta llegar al frente del salón para recibir la primera hora de clase.
— Crees que ese cabeza de zanahoria le quitó la novia a Camero?— Habla mirando al techo — Desde que tengo uso de razón mantenían juntos
— shhh
— Y es por eso que no te debes enamorar —suelta un bufido— es un asco eso de las relaciones, míralo a él, incluso cambió a su amigo por una chica.
Sin responder de manera alocada y tras recibir pequeños flashes de las dos noches pasadas me estremezco un poco , observo una figura algo extraña tras apenas cruzar la puerta del salón de clase pero no digo nada. Incluso observo como han agregado una silla más en el salón donde él está sentado, vestido con una camisa de manga larga color gris, ¿Lo habré visto en algún lugar antes? Bueno, no importa.
Seguimos caminando hasta nuestras sillas, esperando a la profesora de la primera hora, este día cada vez está más y más raro. Sé que es posible que un estudiante nuevo ingrese a una preparatoria, pero ya estamos un poco más de mitad de año y no es muy común que alguien entre como estudiante en estos tiempos.
—Buen día— Entra con una espalda rígida y con tacones, como siempre viste — Hoy veremos...
Me pierdo en mi mente por una simple razón, la profesora entra con retraso de diez minutos— Algo demasiado extraño en ella— ¿Será que tuvo un retraso por culpa de lo que pasó con Cameron? ¿Será que detuvo a alguno de ellos? ¿crees que me estoy volviendo histérico?
— un pooocooo...
un susurro se escucha, pero sé que es otra mala jugada de mi cabeza. Sin embargo es algo extraño que el chico nuevo esté al final de a clase. Pero, ¿Por qué la maestra no nos ha avisado a nosotros? digo, siempre es costumbre saludar y avisar a la clase entera si hay algún estudiante nuevo. o puede ser que llegó tarde porque le estaban avisando que debería mantener al chico nuevo en bajo perfil. Bueno, seguro no importa.
—Murphy, me puedes dar la respuesta? — La profesora habla fugazmente mirándome fijamente— Vamos.
niego con mi cabeza y ella se sorprende, siempre que me pregunta soy quien responde. o responde el rubio de Erick o respondo yo pero no fallamos, no es una opción. Erick aprovecha la oportunidad para responder. Bajo la mirada al sentirme confundido ya que las dudas me inundan la cabeza ferozmente. Debo de quedarme quieto y prestar atención.
Trato de olvidar todo y me obligo a concentrarme, observo todo lo que la profesora escribe en el pizarrón como loca e intento dar y analizar las fórmulas que coloca. Al fin de cuentas son sólo numero. números...
— Uno, dos, tres... trece.
Erick me mira sabiendo que está pasando por mi cabeza.
—Uno, dos, tres cuatro— Tomo aire más rápido —Trece.
Los minutos siguen pasando, todo parece ir en cámara lenta. Su voz parece llamarme pero no es así. La clase se ve fugazmente interrumpida, alguien toca la puerta un par de veces y la profesora se dirige a esta sin pensar desapareciendo por un par de minutos.
Todo sigue muy raro.
Esta situación ha sucedido en el pasado pero no sale bien, si alguien toca esa puerta para interrumpir la profesora se convierte en una especie de demonio japonés. Pero no esta vez, tras estar afuera por varios minutos entra con una cara extrañada y de confusión. Me observa fijamente antes de escupir su disparo.
— Ángel Murphy — Me mira con cara de confusión — Recoge tus cosas, te esperan afuera.
El silencio de todas las personas es memorable, Erick también me ve confundido. Guardo mi libreta sin previo aviso y cierro la mochila. ¿Ahora qué hice? me pregunto mientras me encamino con temor a esa puerta, pasando tan cerca de la profesora que puedo incluso oler su aroma. Mis pasos se vuelven más lentos y la perilla me permite salir.
—Murphy— Veo esos ojos verdes con el pelo rojo, sonríe forzosamente gracias a la presencia de la profesora—.