Mi vida estaba volviéndose un caos en estos momentos, solo podía ver como el trabajo se acumulaba frente a mis ojos. ¡Sal de mi mente!- grite desesperado solo para mi, ¿En qué momento se a dueño de mis pensamientos? Es que con solo el hecho de que ella me notara entre la multitud me hacía feliz, ¿Podría algún día ella enamorarse de mi tan profundo como creo que estoy cayendo yo? Deje de pensar un momento en mis tormentos y mire la hora en mi reloj, sinceramente una de mis reuniones más importante estaba por acercarse, debía comer con la madre de mi chica, eso es más que importante. Así que cuando vi que faltaban veinte minutos para la hora acordada deje todo y salí de inmediato de mi oficina. Al llegar a aquel lugar tan elegante que aunque puedo permitírselo evitaba en algunas veces a

