Darío pidió al camarero un Martini con limón, mucho hielo y una copa de balón. Sobre el escenario un chico cantaba una canción que Darío no lograba recordar de quien era. El público desde las mesas cantaba con él. Había muy buen ambiente en el local. Darío dedujo que aquella sala era la general donde todo el mundo podía acceder y repartidas por todo el edificio había salas más pequeñas que podías reservar para grupos de amigos, cenas de empresas, reuniones familiares... A Darío le gustó mucho el Karaoke pero sintió pena cuando pensó en sus compañeros del despacho de abogados con los que nunca podría compartir una noche divertida en ese karaoke. - Aquí tiene su Martini con limón, le dijo el camarero. Darío le entregó la entrada y el camarero la recortó en el extremo superior derecho. Se

