Darío se detuvo a mitad de camino con el móvil en la mano mirando fijamente la pantalla. El wasap de Claudio le había trastocado. Las ganas de acudir a su cita del Grindr en los aseos de una cafetería se habían ido al traste. El deseo y el morbo que le había dado al principio se habían anulado completamente por culpa de ese wasap. Llegó una nueva notificación de Grindr: "¿Te falta mucho? Acuérdate de avisar cuando estés fuera para que me de tiempo a meterme al lavabo. Me apetece jugar un poco... no rompamos la magia, ya me entiendes" - Mierda ¿Ahora qué hago? ¿Voy o no voy? La polla se me ha bajado completamente... Pero Darío sabía perfectamente qué deseaba hacer: ver a Claudio. Era lo qué más deseaba en este mundo aunque su cabeza le dijera que aquello no estaba bien y que no deb

