Por supuesto que no me iba a quedar callada, eso nunca, deje que el amigo de Alex se retirara, debía hablar con Alex. —Sabes que cada segundo más me vuelves más loco —dijo Alex enredando sus manos sobre mi cintura. —¡Y tú a mí señor Jones! —exclamé mientras su boca se apoderaba de la mía. —Amor, tenemos que hablar —dije separándome de él. —Creo que yo también, debí decirte que mañana entregan a tu hermana, me imagino que quieres hablar con tu padre, y decirle todo lo que sucedió —dijo, baje mi cabeza, en cierta forma me siento culpable por lo que le sucedió a Marie, después de todo era mi hermana. —Si, está bien, mañana iré, creo que mi padre necesitará todo mi apoyo —dije. —Bueno par de tortolitos, mi estómago ha empezado a consumirse por el hambre —dijo Diego, por Dios, debo hablar

