↫↬ No es la primera vez que la carga, de pequeña solía subirla en mi espalda y simular que era un caballo. Pero ha pasado mucho de eso y ella ya no es una dulce niña, es una joven muy bella (aunque ahora esté hecha un desastre) y también es mi compañero, mi alma gemela, el amor de mi vida. El deseo carnal que tengo por ella es tanto que doy gracias de tener una gran fuerza de voluntad para no marcarla ahora mismo. -¿Falta mucho? —Me pregunta adolorida. —Ya llegamos. No te impacientes. -¿No puedes correr? Me duele mucho la pierna. ¡Apúrate! - ¡Paciencia por favor paciencia! —Si la dejas caer al piso, puede que deje de quejarse —me dice mi demonio. —Oye, ¿qué pasó con la dulce Lucy? —Le pregunto sarcástico. -No siempre puedo estar de buen humor. —Pf, si siempre estás de buen humor

