Punto de vista de Tercera Persona —Señor, hemos llegado al recinto —declaró el conductor mientras miraba a Lázaro por el espejo retrovisor. Sin decir una palabra, Lázaro miró hacia adelante y vio a todos sus hombres esperando su regreso. Cuando el coche se detuvo, Lázaro abrió la puerta y salió. —¡Señor Pérez! —Todos los hombres presentes saludaron al unísono y se pusieron firmes. Lázaro los reconoció con un solo gesto antes de caminar hacia la entrada principal de la casa. Cuando entró, se sorprendió al ver a más hombres y mujeres en posición de firmes saludándolo. Frunció el ceño, confundido. —¿Ocurre algo, Señor Pérez? —preguntó Rubén al acercarse a él. —No recuerdo tener a tanta gente bajo mi mando —declaró Lázaro simplemente mientras continuaba mirando alrededor de la

