La noticia del despertar del héroe Arulás llegó a los oídos del nido Wiehed y por supuesto Burcka lo descubrió gracias al vampiro marcado. Desde que se unió a Rudbek, Burcka se mantuvo fiel al brujo, ella no pensaba marcarlo como lo había hecho con el Rudbek de hace siglos, pero la naturaleza de su magia exigía que ella marcara a alguien o empezaba a enfermar. Rudbek se asustó cuando vio que la salud de Burcka se había deteriorado y ella no quería decirle nada, sin más remedio tuvo que recurrir a la tía Hilma y ella le confesó lo que era Burcka y lo que estaba ocurriendo con ella. Hilma también estaba preocupada por la negativa de Burcka en marcar al brujo, en ese momento Rudbek supo que hacer y prácticamente se llevó a Burcka a una noche de pasión y ella terminó marcando al brujo.

