En el pueblo de Cirbung, Blauth Argbum contemplaba su copa vacía, llevaba bebiendo toda la noche y hace rato había amanecido, el licor no le estaba ayudando con su dolor, tan solo lo aumentaba al saber que ella ya no estaría ahí para molestarse con él por haber bebido más de la cuenta. Su cuñada entró en la habitación e hizo un gesto de asco, inmediatamente abrió las cortinas y ventanas para que la habitación se ventilara. Se moría de pena de ver al hombre en que se había convertido su cuñado, una mala fortuna había caído en su hogar, primero los lobos acabaron con la mitad de su ganado, luego les alcanzó la guerra fronteriza con todos esos refugiados y hace una semana ella había muerto. Aún no sabían que animal fue el que la atacó, su garganta tenía extrañas perforaciones y el médico

