Klaus soltó sus cubiertos, estaba cansado y estaba seguro que le daría una úlcera todo este asunto, le dijo a su hijo que tomara el dinero que necesitara y que comprara también un regalo para Lía de parte de él y de su difunta madre, era lo menos que podían hacer dadas las circunstancias, él también debía disculparse. Lía estaba exultante, la loba había bebido más veneno que incluso su padre, su hermano seguía siendo el lobo manipulable que haría todo por ella y su padre seguía siendo aquel viejo tonto al cual podía pisotear a voluntad, incluso con su madre muerta él seguía aferrado a esa estúpida promesa. Esa tarde la dedicó a prepararse para su fiesta, el omega apareció a media tarde para contarle todos los preparativos que estaban haciendo en la manada, la decoración era más elabora

