—Frida, cuéntame qué ha pasado—, me dice mi madre mientras me acaricia la cara para ver si tengo algún rasguño. Mira a David y pone cara de enfado. —¿Qué has hecho?—, le grita. —No ha hecho nada, mamá, fue otra cosa— le digo mientras ella se sienta, pero sin dejar de lanzar una mirada fulminante a David. —Cuéntamelo todo—, me agarra de las manos. Empiezo contándole cómo Lana me traicionó para hacerse popular, omitiendo los detalles sobre David y contándole lo que le dije a los agentes de policía. No podía arriesgarme a que David fuera a la cárcel y a que Thomas fuera criado por Renata; eso no podía permitirlo. Mi madre miró a David y le dedicó una sonrisa amistosa. —Siento haberlo acusado, señor Fernández—, se disculpó. Él se encogió de hombros y le puso una mano en el hombro. —Me al

