CAPÍTULO 35

2027 Palabras

Él se quedó en silencio, lo que a mi parecer, fue una eternidad. Le suplicaba con la mirada que dijera algo, pero no lo hizo. Después como si nada, se levantó dejándome ahí, sola. Intenté controlar mi llanto y en los minutos que tardé en hacerlo, él había desaparecido. Lo busqué en las habitaciones hasta que di con la puerta de su oficina cerrada. Di pequeños toquecitos, pero no obtuve respuesta alguna. —Por favor, hablemos, tú siempre dices que debemos hablar las cosas y que no debemos irnos a dormir enojados —le dije nerviosa, pero no pasó nada. Todo continuó en silencio. Pegué mi espalda en la puerta y me deslicé en ella hasta quedar sentada en el piso y ahí me quedé por horas, con la cabeza entre mis rodillas. Para ser sincera, no supe cuánto tiempo pasó, pero él abrió la puerta y

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