Ramsés lo separó de mí y empezó a golpearlo. Sabía que Ramsés era explosivo, pero no violento, así que, verlo en esa posición me dio terror. Me quedé en un rincón aterrada. Ramsés parecía otra persona. Ni siquiera creía que era él. Creía que se trataba del Hades del que todos hablaban. Lo golpeó sin parar, Christopher apenas sí lograba defenderse. —¡Por favor, para! —repetía aterrada, intentando hacerlo entrar en razón, pero no me escuchaba. Era como si yo no estuviera ahí. Así que, lo intenté detener, porque si seguía así, lo iba a matar. Apenas toqué su brazo para intentar separarlo, él me empujó, haciendo que golpeara la parte baja de mi espalda con una de las puntas de mi escritorio. Instintivamente me quejé, el dolor había sido tan terrible que no me pude mover y tuve que sentarm

