Nos agarró el amanecer entre mimos y caricias. Lo había confirmado, yo estaba enamorada de él. Estaba perdidamente enamorada. Pero entonces lo que sentía por Christopher ¡¿qué carajos era?! Empecé a sentirme muy confundida. ¿Por qué carajos sentía lo mismo por los dos? Eso no era posible, no se podía amar a dos hombres a la vez. Me estaba volviendo loca. Yo nunca fui de hablar estas cosas con nadie. Pero necesitaba desahogarme. ¿Pero con quién? Era muy pronto para contarle mis problemas a Sky. Cuando me desperté, Ramsés no estaba en la cama conmigo. Me envolví en las sábanas y fui a buscarlo. Él estaba en su computadora con el ceño fruncido. ¡j***r! Que hasta en calzoncillos se veía imponente. No se dio cuenta de mi presencia hasta que le di un beso en la mejilla. —Buenos días, mi vida

