Después de decir eso, se acercó a mí y me abrazó. Se quedó así, abrazándome durante un buen rato. Creo que realmente lo estaba necesitando. Cada día conocía más de él y me daba tanta pena. Ramsés se sentía tan solo y perdido, tal como me sentí yo durante toda mi vida. Quise llorar, pero me contuve por él, porque no quería incomodarlo ni hacerlo sentir mal. Luego de varios minutos, se separó de mí, como si algo le quemara y caminó dejándome ahí de pie y sola sin entender nada. No sabía si correr detrás de él o simplemente dejarlo, porque, tal vez, él estaba necesitando estar solo. Opté por lo segundo y seguí dando mi paseo sola. Una hora después, me fui al hotel. Cuando entré en la suite, lo busqué por todos lados, pero no había rastros de que él hubiese vuelto siquiera. Me acosté a ver u

