Respiraba un poco agitada estando en una nube de placer intensificado. Aquel hombre se dirigía hacia una gaveta cerca de la cama abriéndolo donde con dificultad pude ver… ¿¡Juguetes sexuales?! Era una cantidad monstruosa pues me sorprendia que hubiera tantos en aquel pequeño cajón. -¿Sabes cuál es el placer mas grande de una mujer mi pequeña princesa? Placeres afectivos, sensuales, sexuales y espirituales. Decía este mientras bajaba completamente mi panti colocándoselo cerca del rostro para olerlo. -No te puedo dar placer espiritual, pero si me permites entrar en ti te daré mucho de los placeres que tu cuerpo y tu corazón piden a grito. Una versión distorsionada de Magnus me colocaba un panti especial con un objeto clitoriano el cual este me acomodaba. Este lo encendía dándome vibracio

