-Mia
Eran las 9:50 de la noche y nos dirigimos las 3 hacia la piscina despacio para que nadie lo notara, ya estando ahí Luisa puso música con bajo volumen y comenzamos a nadar, jugamos carreritas como por 40 minutos para así desestresarnos, después nos sentamos cerca de la piscina y comenzamos a poner al día a Luisa de todo lo sucedido ya que ella siempre llegaba uno o dos días después de haber iniciado clases.
Lisa solo se quedó boquiabierta al escuchar todo lo que le contamos y no paraba de reír cuando le dijimos que nos integramos por casi una hora al círculo de las populares muy populares del Instituto. - ¡Oh!, chicas ustedes sí que son geniales en dos días ya tiene prácticamente una novela que contar son fantásticas en realidad, doy gracias a dios el tenerlas aquí y que me puedan contar esto, ya que yo no tengo realmente nada que contarles tan emocionante como lo de ustedes.
Ya una vez terminado de contarle todo a Luisa nos abrazamos las tres y dimos una última vuelta en la piscina para después salir directo hacia la ducha, con nuestras toallas en mano, realmente nos sentíamos seguras en ese lugar pues nadie iba a esa hora solo unas locas como nosotros. Nos adentramos cada una dentro de la ducha quitándonos la ropa interior, para dejar correr el agua por todo nuestro cuerpo la cual era realmente helada a esa hora, pero era lo que realmente nos terminaba de relajar con el sonido bajo de la música que a lo lejos se escuchaba.
Nos duchamos con mucha tranquilidad, y de hecho por eso siempre preferíamos ir a esas horas ya que por lo general estaba solo y teníamos toda la privacidad que necesitábamos.
Salimos cubriéndonos con nuestras pequeñas toallas, sacudiendo nuestro cabello y justo cuando estaba secando mi rostro son la toalla dejando me desnuda de la parte de atrás, escuche decir a Luisa ¿hay alguien más aquí?, volteamos todas de frente a las duchas y vimos un tanto asustadas la sombra de un hombre desnudo.
-JC
Estaba algo estresado, mi primer dia rodeado de chicas abriendo sus piernas o desabotonando los botones de sus blusas para exhibirse hacia mí con toda la intención de llamar mi entera atención. Y vaya que algunas si lo habían logrado, pero yo soy una persona profesional y como tal profesional que soy decidí aguantar y esperar para descargar mis malos deseos en una rutina de natación nocturna.
En el transcurso del dia escuche mucho acerca de la piscina del Instituto a la cual no la bajan de increíble y algo de lo único bueno que tiene este lugar. Y así es que termine yendo hacia este lugar luego de que anocheciera para aprovecharme del agua de esta piscina y así descargar todas mis ganas y deseos sucios.
Miré mi reloj contra agua que me había regalado mi abuelo hace años y ya eran casi las 10:45 de la noche y decidí salir del agua para encaminarme hacia las duchas y así quitar todo el cloro de mi hermoso cuerpo. Era tarde y no se veía nadie, aunque lograba escuchar algo de música del otro lado, así que pase a la ducha y decidí disfrutar de ella, sintiendo delicioso cuando el agua helada pasaba por todo mi cuerpo bajando mi temperatura hormonal, primero enjabone todo mi cuerpo dando ligeros masajes en mi a………o el cual estaba algo duro hasta que lo relaje, para después pasar a lavar mi cabello y terminar por enjuagarme todo, mientras me enjuagaba sentía como si alguien me estuviera observando desde afuera y eso provocaba que me sintiera incomodo, en cuanto cerré la llave me percate de había dejado la toalla en el casillero y grite en mis adentros maldita sea.
Solo a mí me pasan estas cosas- lo decía mientras salía desnudo después de todo- ¿Quién podría verme?, me dirigí a buscar la toalla y en cuanto la tuve en mis manos sentí más de cerca ese asecho voltee algo asustado y para mi sorpresa tenía frente a mí a tres estudiantes solo envueltas en sus diminutas toallas- ¡Disculpen, lo siento! -dije apenado cubriendo mi cuerpo desnudo de inmediato con mi toalla, mientras que ellas me observaban de pies a cabeza sin ningún pudor.
- ¿Quién diablos es usted? -dijo una de ellas con una vos asustada y retrocedí hacia a tras lo más que pude con las manos alzadas para que viesen que no estaba hay para hacerles algún daño.
-haaa yo soy el profesor José Carlos- dije o grite más bien muy avergonzado- Soy el nuevo profesor de Matemáticas los siento en verdad lo siento… Me comentaron que a esta hora nadie venia, lamento haberlas asustado no les are daño alguno.
Ellas parecían más clamadas pues después de murmurar entre ellas, comenzaron a sacar sus cosas de los casilleros para comenzar a vestirse vigilando una y otra que no las husmeara.
- ¿Disculpé “profesor”, usted acostumbra pasearse desnudo en lugares públicos? - puse mis ojos en blanco por su pregunta. ¿Qué no eran esas mismas chicas que estaban con el otro grupo en la cafetería barriendo con su mirada a toda la mesa de profesores tratando de encontrarme con esas miradas pervertidas cuando el decano me presento?
-Ya les dije que pensé que no había nadie, ya que eso me dijeron sobre este horario- comencé a caminar hacia mi casillero, para tomar mi ropa y vestirme lo más rápido para poder salir de ahí lo más pronto, cuando de pronto sentí las miradas de esas pervertidas las cuales me habían seguido - ¿Qué pasa? Acaso me ¿están acosando?
-Perdón- contesto una de ellas con un tono molesto, y juntas caminan del otro lado rubo al último pasillo hacia la puerta. Ellas estaban hay quizás por un motivo similar al mío, probablemente para descargar el estrés y tensión que ya les causaban sus primeros días de clase, pero no sé cómo no las vi antes, porque como ignorar a semejantes cuerpos ¿acaso serán menores de edad? Espero que no, porque sería algo malo ya que desde que las vi no puedo negar que he empezado a fantasear con ellas sobre todo con dos de ellas, antes de que alguien sea capaz de leer mis pensamientos tan inapropiados acerca de las que podrían ser mis alumnas mejor dejo de pensar cosas sucias.
Escuche cuando cerraron la puerta de un golpe que me saco de mis malos pensamientos, de prisa termine de colocar mi ropa en su sitio, sacudirme el cabello con la toalla y correr hacia la puerta para yo también salir de ahí antes de encontrarme a alguien más.
Camine a paso largo hasta mi habitación y creo que llegue como si fuera volando demasiado rápido, pero al final eso era lo que quería, pues ya no tenía ánimos de que alguien me sorprendiera afuera o de pegarle un susto a alguien que después me ande metiendo en problemas, cosa que por lo que había visto estos pocos días se les hacía fácil a los alumnos crear problemas entre ellos y quizás también con los profesores.
Creo que esta noche no dormiré, el ir a la piscina se trataba de relajarme no de estresarme más de lo que ya estaba, pero lo peor era que no me podía sacar de la cabeza a esos hermosos cuerpos desnudos, y aunque verdaderamente no los alcance a ver a detalle, si lo suficiente para que se metieran en mis enfermos pensamientos y comenzar a calentar mis entrañas lo que provocaba enojarme conmigo mismo por haber puesto la mirada ahí o bien por no haber visto más.
- ¡Mierda! – grite enojado por no poderme dormir pensando en esas chicas, de las cuales no sabía nada, si eran menores de edad o mayores, si eran alumnas o familiares de los directivos (eso me hacía pensar en Jimena), o bien si eran alumnas de semestres avanzados o yo sería su nuevo profesor- eso me hacía sentir ansioso e incómodo lo que me resultaba algo exagerado.