- José Carlos-
Acomode la corbata a mi cuello la cual hacia juego con mi pantalón de vestir y zapatos, di un vistazo en el enorme espejo al conjunto completo y acomode mi hermoso cabello. Camisa blanca, corbata café, pantalones café claro y zapatos café un poco más oscuro y mi cinturón a juego, reloj de oro el cual es herencia de familia y una cadena de oro con un dije grabado la cual es el recuerdo de mi madre, un poco de perfume de él que embriaga a las chicas, Sali con algo de prisa ya que iba algo retrasado.
- ¡Felicidades! - gritaron todos cuando mi mejor amigo abrió la puerta de su departamento. Saray salto encima de mi a abrazarme y besarme con una gran sonrisa pintada lesivamente de rojo. Llevaba un vestido plata relativamente corto y sensual, gracias a Dios no soy nada celoso ni inseguro dimos paso a disfrutar la fiesta que mi mejor amigo me había organizado por haber terminado con honores mi maestría y como despedida ya que me marchaba a trabajar algo retirado.
- Espero sea de tu agrado la fiesta, indico mi amigo con una mirada de pícaro mujeriego.
Pero y ¿Quién soy yo? Mi hermoso nombre es José Carlos Zamora, pero me gusta que me llamen JC tengo ojos color miel hermosos, nariz afilada, labios un poco gruesos, cabello castaño Obscuro, estatura mediana, complexión delgada y físico perfecto ya que lo cuido con mucho amor y esmero en el gimnasio, tengo 26 años y recién termine mi maestría, he aceptado una oferta de trabajo en un Instituto lleno de adolescentes ricos el cual esta algo lejano a mi entorno, pero lo que prometen pagar lo vale, impartiré Matemáticas y si todo sale como espero pronto obtendré una plaza fija dentro del Instituto lo cual es realmente lo que deseo. Ya que, aunque tengo a mi familia unidad, un gran grupo de amigos y a Saray con quien salgo desde hace cinco meses, aunque nos conocimos en un peda donde sin duda desde la primera vez tuvimos sexo salvaje e inconsciente porque ni siquiera nos cuidamos al parecer todo marcha bien entre nosotros, pero eso no quita que me quiera independizar por completo y cumplir fuera de ese círculo mis objetivos.
- Enserio eres un cabrón muy suertudo- dijo René y casi se me salen los ojos. Espera, no me veas así, no inventes un Instituto alejado por completo de aquí donde es obvio que habrá un montón de chicas muy sensuales y cachondas las cuales están deseando les ponga una buena cogida para de esa forma tomar el papel de ese montón de novelas sexistas que llevan leyendo…que rico, - exclamo feliz.
- No jodas, eres un idiota- indique con enojo y Eliú solo se burlaba, al parecer ya les estaba haciendo efecto el alcohol y otras cosas.
- Amigo, ¿Pero si son mayores de edad? No quisiera despertar un dia y ver tu cara en algún noticiero mientras desayuno algo delicioso- dijo en tono burlón y fruncí el ceño.
- Son menores y mayores de edad hasta los 22 al parecer, ¡mi hermano en verdad espero que sepas diferenciar bien, porque no quiero metidas de pata! – todos soltaron la carcajada y hasta a mí me pareció algo gracioso.
- En verdad los extrañare- indique y René empezó a burlarse en grande.
- ¡Si claro! El nuevo profesor va a ver buenos y deliciosos traseros todos los malditos días y aun así se atreve a decir que nos extrañara jaja.
-Eres increíblemente idiota- dije burlándome de él.
De pronto miré hacia la puerta y me di cuenta de que mi padre y madrastra habían llegado, como pude llegue ante ellos, quienes miraban todo a su alrededor reprochando el ambiente que ven.
- ¡Papa, Maggie! – salude- pero ¿Qué hacen aquí? - pregunte mientras los besaba y abrazaba.
- ¿Ya está borracho? – indico mi padre y mis ojos se saltaron. La pregunta es en serio, ¿Qué hacen aquí?
- Querido, tu adorada novia fue quien nos invitó- menciono Maggie con ternura, como ella siempre es. Esperamos que no te moleste el haber aceptado la invitación, pero queríamos compartir contigo un poco más de tiempo y poder despedirnos antes de que partas a tu nuevo destino. La abrace muy fuerte, ella era la mejor madrastra que podría tener.
- Un poco descarada tu novia, ¿no te parece? - indico mi padre viendo hacia donde se encontraba ella conversando con sus amigas y muriéndose de la risa, mientras los demás no dejaban de observar su atuendo, baje un poco la mirada-. No debes tener nada serio con ese tipo de persona.
- ¡Genial! ¡Bendita despedida! - intente sonreír, mi hermano venia hacia mí con dos copas de vino tinto para brindar- Por mi querido hermanito, que tus metas se cumplan y cada dia crezcas más como persona- Brindamos y nos abrazamos muy fuerte. Nos llevábamos tres años de diferencia, él era menor que yo. José Luis y yo siempre nos hemos llevado bien, de hecho, por el parecido tan exagerado en ocasiones insinuaban que éramos gemelos.
- Bueno pasaremos a retirarnos- en definitiva, mi padre estaba a punto de gua cariar si seguía en ese ambiente unos minutos más, los abrace nuevamente a los dos con mucha fuerza y los bese mientras Maggie acomodaba mi cabello.
- Pórtate bien querido, recuerda siempre tus principios- acepte su consejo indicando con la cabeza.
- ¿Tú te quedas verdad? - le indique a mi querido hermano y el solo dijo claro con una enorme sonrisa mientras mi padre lo miraba reprobando su respuesta, entonces ve a servirme otra copa y sigamos divirtiéndonos- claro hermano dijo mientras caminaba hacia la barra para servir las copas como buen niño obediente que era.
Acompañé a la puerta a Maggie y a papa, mientras los veía subirá su auto, sentí los brazos de alguien rodear mi espalda y por las manos claras y suaves supe quién era.
- ¿Por qué invitaste a mis padres? – pregunte
- Pero no te molestes, yo solo quería que te pudieras despedir de ellos- menciono mientras daba la vuelta hacia mí para quedar de frente y plantar me un enorme beso lleno de mucha pasión y deseo del cual me aparte antes de que me dieran ganas de hacer otra cosa.