Despertar y ver a Diana dormida y su hija sobre su pecho, fue algo que realmente le gusto, por primera vez no se sintió tan solo como padre. Ya no pensaba como hubiera sido con Andrea, había empezado a dejar de pensar tanto en ella desde que su normalidad cambio. Sin hacer mucho ruido se levantó de la cama, su hija estaba más que dormida al igual que Diana así que salió de su habitación. Encendió la cafetera y se asomó por la ventana, la tormenta de nieve había parado, así que ya podría salir y tratar de bajar la nieve, pero tal vez más tarde. Frotó sus ojos y se acercó a la mesa de la sala, dónde aún mantenía las cosas que Aiden le había dejado, tomó las llaves y pudo notar que aún tenían algo de sangre, tenso la mandíbula, sacó de la bolsita lo que habían sido las sortijas de Victoria y

