Dante — Nos veremos está noche, sí hay cambio de planes te lo diré. — Está bien, tú arregla lo qué tengas que hacer y yo haré lo mismo en el hospital – dijo Andrea y tomó mi rostro, besando mi labios. – Te amo. Me dio la espalda y me quedé hasta qué entró al hospital. Llame a Naty y me dijo qué estaba en la casa de la playa, diría nuestra casa, pero realmente es de ella. Pase a comprar su comida favorita y cuando llegue a la casa use mis propias llaves, aunque mejor no lo hubiera hecho cuando vi a Naty sobre la mesa con Pablito entre sus piernas. — ¡Toca antes! – gritó Naty y me di la vuelta. — Lo siento, la costumbre – dije aguantándome la risa. — Maldición, uno ya no puede follar a gusto en su casa – dijo Naty. – Y no sé porque te diste la vuelta, nos conoces todo. Cierto, me doy

