Dante Estaba en el consultorio de Andrea, recogiendo todas sus cosas, sus títulos y todo, metiendolo en cajas. Cuando llegué a su escritorio vi mi flor marchita y a su lado vi mi nota y un sobre con mi nombre. Lo tome y lo guarde en mi chamarra. — ¿Te ayudo? – dijo Lara. — Ya casi acabo – dije sin mirarla. — Dante… — Lara – la miré. – No tengo nada en contra de ti, pero quiero estar sólo en todo esto, por favor. — Está bien – susurró y salió del consultorio. Cuando tuve todo vi el consultorio de mi nena vació, ella ya no estaba aquí. Subí las cajas a la camioneta y conduje a su casa, deje todo guardado en la habitación y tiré la lasaña del horno. Tenía la carta, pero no me animaba a leerla, no aún, tenía qué dejar todo en orden antes de irme de aquí. Necesitaba irme un tiempo.

