Me quedé callado, apretando la mandíbula. —Sé que la amas —continuó—. En diez años que llevamos de amistad, nunca te vi así. Ni cerca. Y créeme, me da gusto verte así de claro con alguien… pero también creo que tienes que considerar que, antes de pensar en vivir juntos o llevártela, ella necesita estabilizarse. Y, para bien o para mal, Leonardo tiene que estar en ese proceso. Gruñí por dentro. —Leonardo no es una opción ahora —murmuré. Ethan se inclinó hacia adelante. —Zayn… —me dijo despacio—. ¿Cómo esperabas que reaccionara cuando encontró a su hija desnuda en la cama con su hermanastro? No dije nada. —Si fuera mi hija —añadió, con una sonrisa ladeada—, tú ya estarías muerto. Solté una risa seca. —Sí, lo sé. Pero echarla… eso no lo acepto. —Y tienes razón —admitió—. No es la ma

