—Anota “Seminario de Métodos” —dice—. Te va a fajar, pero a ti te gustan los retos. Salgo de la oficina con una lista más larga de lo que entré, sí, pero con el esqueleto del semestre armado. Me quedo un minuto sentada en el escalón del pasillo, el sol de mediodía acariciándome la rodilla. Me sorprende un pensamiento claro: estoy haciendo mi vida, aunque duela. No sé cuánto dura, pero ese segundo me alcanza. Regreso al laboratorio para terminar el registro. Escribo con letra limpia: fecha, hora, temperatura, observación. Me detengo en un detalle tonto: mi letra es más firme cuando decido que algo me importa. Sonrío y fotografío la placa del halo perfecto para mi libreta de bichos. “Círculo de no-crecimiento”, anoto con humor mínimo de científica cansada, y siento por un instante que quiz

