Y luego vino lo demás. Momentos robados, sexo clandestino en baños, en mi cuarto, incluso en la casa de Amaya y Zayn. Siempre con esa mezcla de urgencia y pasión que parecía tragarnos a los dos. Pero siempre en secreto, siempre en sombra, porque yo tenía miedo. Miedo de ser solo eso: un juguete. Y ahora… ahora me había dado la razón con una sola frase: “Voy a extrañar esto.” Apreté la barandilla con tanta fuerza que mis nudillos se pusieron blancos. Sí, claro que entendía que Suiza era una oportunidad increíble. No era tonta. Sé lo que significa para alguien como él, lo mucho que ha trabajado para eso. Pero… ¿tanto costaba haberme dicho antes? ¿Tanto costaba haber sido honesto? Porque si de verdad le importara, me lo habría dicho. Me habría dado un lugar en esa decisión. No me habría re

