Aprendí a la mala que la adrenalina no paga cuentas. Elías me ve con atención, casi como si no respirara. —Y tengo dos ejemplos que no quiero que repitas —sigo—. Un compa del taller, Martín, se confió “solo tantito”. A la semana empezó con ardor; resultó ser una ETS tratable, pero le cambió la cabeza. Se cuidó después, pero ya traía el susto pegado. Y otro, Jorge, creyó que “seguro no pasa nada” porque ella estaba en sus “días no fértiles”. Terminaron con una prueba positiva y ambos sin plan. La niña es hermosa, sí, pero la vida se les volteó de un día a otro. No romantizo ni satanizo, nada más te digo: decide tú, no el momento. Elías traga saliva. —Ok… entendido. —Y no es solo condón por condón —añado—. También es consentimiento y cuidado después. La primera vez de alguien puede dole

