—¡Ya bájense del pedestal de los enamorados, por favor! Apenas empezamos a caminar y ya parece que están en portada de revista. Me giré de inmediato y le saqué la lengua. —¡Cállate, niño! —“Niño” —repitió él con sarcasmo, dejando caer la mochila en la arena y levantando las cejas—. Mira quién habla. Zayn rio y apretó más mi mano. —Déjalo —me susurró al oído—. Ya sabes que le encanta llamar la atención. Y claro que sí. En cuanto llegamos a la zona donde íbamos a instalarnos, Elías fue el primero en aventar su camiseta y salir corriendo hacia la orilla, gritando como loco. Nico lo siguió, desbordado de energía, y los demás no tardaron en reírse de su exageración. Entre tanto, Stella y Vale empezaban a armar la zona de picnic. Yo ayudé a estirar las toallas mientras Zayn se inclinaba a

