—Niiiiiiice. Las carcajadas estallaron en la sala. Yo solo negué con la cabeza, entre divertido y resignado, y Amaya escondió la cara contra mi hombro, riéndose. Ethan y Lía aprovecharon el momento para contar lo suyo. —Nos conocimos porque Lía es amiga de Amaya y yo de Zayn —explicó Ethan. —Y luego la vida se encargó de complicarlo todo —añadió Lía, rodando los ojos, aunque con una sonrisa que la delató. Todo iba bien. Demasiado bien. Hasta que escuchamos la puerta abrirse. Ingrid apareció con ese aire de quien no fue invitada, pero entra igual. Caminó con los brazos cruzados, los tacones resonando en la madera, y se dejó caer en el sillón vacío frente a nosotros. —Qué asco acostarse con tu hermanastra —dijo con voz burlona, barriendo a Amaya y a Lía con la mirada, como quien escup

