El doctor perfecto-2

1009 Palabras

—Poquito. —Te traigo otra cobija. —No. Quédate. Abrázame más. La envolví como una envoltura de tamal, pegándola a mí. Le pasé la mano por el cabello, despacio, sin prisa, y sentí cómo se iba soltando, cómo el cuerpo se rendía a ese cansancio que tanto necesitaba. Justo cuando creí que dormía, me habló bajito: —No te vayas a ningún lado. —No me muevo —le prometí—. Soy tu ancla. Tu bolsa de agua caliente. Tu muro. Tu todo. —Mi todo, sí —murmuró ya entre sueños. Se durmió por fin un sueño profundo. Aproveché para mandarle un par de mensajes a Victoria y a Leonardo: “Amaya enfermita, fiebre controlada, ya va bajando. Está atendida, mimada y protegida. Les aviso mañana”. Ambos mandaron notas de voz cortitas —que me cuidara yo también, que gracias, que por favor la mantuviera hidratada—.

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR