Me lanzo hacia él y le doy un abrazo rápido. No soy de muchas demostraciones, pero esta vez sí. Porque lo necesitaba. —Gracias, en serio —le susurro. Y en ese instante, justo cuando el nudo en mi pecho comienza a aflojarse, escucho pasos detrás de mí. Giro la cabeza y ahí está. Zayn. Jeans deslavados, camisa negra arremangada, el cabello algo desordenado, las manos en los bolsillos y esa expresión indescifrable como si nada en el mundo pudiera tocarlo. Se detiene en el marco de la puerta, mirándome con sus malditos ojos grises. Yo bajo la vista. Tomo un sorbo de café. No voy a romperme. Ya no. ZAYN Me levanté como un cadáver. Ni siquiera recuerdo haber dormido realmente. Di vueltas toda la maldita noche, con la imagen de Amaya en mi cabeza... con esa mirada rota, con su voz tembl

