AMAYA Esa mesa improvisada de beerpong terminó siendo el campo de guerra más entretenido que había pisado en días. —¡Equipo ganador, cabrones! —gritó Stella, levantando el brazo como si ya hubiéramos ganado sin haber tirado una sola pelota. Yo me reí mientras servíamos las cervezas en los vasitos rojos. Nuestro equipo era el caos en su máxima expresión: Stella, Nico, y yo, contra Zayn, Ethan y Lía. Derek, por supuesto, se había autoproclamado árbitro, con una corona de latas vacías en la cabeza. —Cuidado, Nico —soltó Derek, con una sonrisa de cabrón. —Si pierdes, Amayita se va con el enemigo. Aunque creo que ni ganando te la quedas, ¿no? La mesa entera estalló en risas. Incluso Stella se atragantó con su cerveza. Nico, en cambio, se puso rojo hasta las orejas y bajó la mirada como si

