Quizás no haya dormido muy bien en la noche, tantas rondas tuve con Adrián en posiciones originales, que fue complicado encontrar una posición cómoda para dormir al volver a casa. También que tuviese que alistar a Jaz para una nueva sesión de terapia alrededor de las 5, no fue muy bueno. Sin embargo, ver cómo sus rodillas llegaban a su pecho por su propia cuenta, eso sí que merecía la pena el casi no dormir y tener que ir a trabajar. Se había hecho una costumbre acompañarla un par de veces a la semana, cuando la señora Dalia no podía. Y nadie tenía que decirme el show de malabares que Jazmín Salas hacía delante de mí cuando eso. Creo que le faltaba hacer Splits y correr, era algo exagerado obviamente, todavía no podía sostenerse de pie sin apoyo. No obstante, ya sabría que en algún momen

