¿Desde cuándo los trayectos hasta la cafetería eran tan largos? Eso era lo que parecía este porque el trayecto hacia el ascensor me tenía cansada, y a pesar de que no había nadie en el pasillo no quería explicar que era una estafadora con el riesgo de que cualquiera me escuchara. Solo me dedique a seguir a Adrián que me comentó que estaba en el último piso la cafetería. Caminamos y caminamos hasta por fin llegar al fulano elevador. Con las puertas cerrándose con lentitud, el conteo regresivo de mi desgracia comienza. Porque la verdad, mi verdad era simplemente más horrible de lo que parecía. —¿Es tu plan esquivar las preguntas y marcharte? — rompe el silencio Adrián. —No — cierro los ojos queriendo estar en otro lugar, pero eso no es posible, los abro para salir de ello — Mi plan era

